Casi prefiero que no me toleres…

//Casi prefiero que no me toleres…

Casi prefiero que no me toleres…

En las sesiones de coaching utilizamos, a menudo, un concepto que nos facilita la tarea de “cambiar la forma en que nuestro cliente observa las cosas” para que éste encuentre nuevas alternativas de acción y en consecuencia, distintos resultados. Este concepto es el de las “Distinciones”.

Maestros de la ontología del lenguaje como Humberto Maturana y Rafael Echeverría afirman que el “Lenguaje genera realidad”, efectivamente, tal y como nos comuniquemos con los demás y con nosotros mismos, generaremos una realidad distinta; nuestras realidades.

Un ejemplo de que el lenguaje genera realidad es el siguiente: “Si yo le hablo a un compañero mío de trabajo de Juan y le digo que Juan siempre va a su aire y hace las cosas a su manera, mi compañero pensará que Juan es un individualista, que no sigue pautas y que no le gusta trabajar en equipo. Gracias al lenguaje, estoy generando su realidad, pero, ¿Realmente Juan es así?

Profundizando en las herramientas que dan significado a la realidad, encontramos las Distinciones.

Cuando distinguimos algo nuevo, adquirimos un aprendizaje que amplía nuestra mirada y que, por tanto, modifica nuestra capacidad de acción.

“Solo podemos observar aquello que somos capaces de distinguir”

La ciencia nos ofrece múltiples ejemplos en este sentido: hoy somos capaces de distinguir células, moléculas, átomos o estrellas gracias a que hemos sido capaces de desarrollar aparatos de medición más complejos y precisos que nos permiten observar una parte de la realidad que siempre estuvo allí, pero que no podíamos ver.

Las distinciones son, en definitiva, aquellos significados que otorgamos a ciertas palabras y que en realidad no los tienen.

Acompañar a un cliente a que cambie su forma de observar, para poder distinguir más matices e incorporar aprendizajes que le permitan actuar de forma distinta, es vital.

Os invito a que hoy revisemos la distinción: Tolerancia – Aceptación.

En forma estricta, la tolerancia habla de la capacidad de soportar algo o a alguien hasta un determinado límite. Cuando ese límite se alcanza, ya no podemos seguir tolerando y reaccionamos en consecuencia.

“La Tolerancia es una confrontación diferida”  Humberto Maturana

La Tolerancia tiene una connotación de indulgencia, asociada a la idea de que yo juzgo que lo que tú eres o haces no es lícito para mí.

Dicho de otra forma, si yo creo que mi forma de ver las cosas es la verdadera, la que debe ser, entonces yo tengo la razón; tú estás equivocado.

Vamos a ver un ejemplo de este concepto en una situación habitual de nuestro día a día en las organizaciones. Cuando digo que “yo soy tolerante, tolero la forma de ser de Juan”, estoy declarando que mi forma de hacer las cosas es la adecuada y que Juan hace las cosas de la manera incorrecta. Por tanto, habiendo yo juzgado la actuación de Juan como una actuación inadecuada, y considerándome dueño de la única verdad, aun así, permito que Juan haga las cosas a su manera.

Tolerar supone permitir algo que nos es ajeno y que está fuera de nuestros esquemas, y la idea de permitir ya nos está colocando en un lugar que no nos corresponde, un lugar en el que nos atribuimos la capacidad de establecer lo que debe o no debe ser tolerado.

tolerancia-aceptación_1

Cuando “te tolero”, doy por hecho que “mi realidad” es “nuestra realidad”

Por supuesto esto no quiere decir que tengamos que aceptarlo todo (ya que en tal caso no habría organización ni orden en las empresas), sino que hay formas de pensar y actuar que no están definidas ni consensuadas todavía y que por tanto permiten ser realizadas de forma libre y legítima.

Alejado de la Tolerancia está la Aceptación. La Aceptación exige poder ver al otro como un ser legítimo en sí mismo y, más profundamente, con la idea de que mi percepción de la realidad no es más que un punto de vista tan válido como el tuyo. Si yo no tengo la verdad, entonces tu forma de ver el mundo es tan legítima como la mía.

tolerancia-aceptación_2

Cuando “nos aceptamos”, generamos nuestra nueva realidad que incluye nuestras dos formas de ver las cosas

Trabajando sobre la Aceptación podemos construir relaciones desde la igualdad, el respeto y la confianza, coordinando acciones para el compromiso.

En la vida privada también tenemos ejemplos muy prácticos de la distinción Tolerancia – Aceptación; cuando entendemos que nuestros hijos, pareja o amigos deberían tener un concepto del termino “orden” igual al nuestro, caemos en la Tolerancia en lugar de la Aceptación de que ellos son distintos a nosotros y tienen todo el derecho a ser así, ya que lo que para nosotros es orden, para ellos no tiene por qué serlo.

¿Por qué ellos deberían tener mi orden?

Con el fin de mejorar la situación y construir una nueva relación basada en la igualdad y la confianza, se puede compartir y definir lo que para todos consideramos un mínimo orden. A partir de aquí, estaremos hablando de nuestro orden a través de la aceptación y la comunicación.

Por tanto, es preferible Aceptar que Tolerar, ya que Aceptando estamos permitiendo una relación de igualdad y respeto, mientras que Tolerando estamos relacionándonos desde una situación de superioridad y limitación.

Entonces…¿Tú qué decides, Tolerar o Aceptar?

 

Bibliografía: No es lo mismo. Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate. Lid editorial empresarial

By |2016-10-17T11:31:58+00:0023 junio 2014|Categories: Coaching|Tags: |4 Comments

4 Comments

  1. Nacho 1 julio, 2014 en 21:54 - Responder

    Gracias, Borja! Me gusta mucho tu reflexión. Me parece que la aceptación exige un esfuerzo mucho mayor de respeto hacia la otra persona, al tiempo que nos ayuda a aprender y a enriquecer nuestro desarrollo. Nunca me había parado a pensar en esta diferencia. De esta manera, la tolerancia me parece que no supone un gran mérito, sino más buen una forma fácil de mostrar nuestra vanidad.
    Me ha venido a la cabeza otra reflexión que hice hace algún tiempo sobre lo que era realmente comprender a una persona sin haber vivido una experiencia parecida, de lo contrario, no me parece meritorio… No se, me vino a la cabeza, después de leer tus interesantes palabras.
    Gracias por inspirarnos y por compartir!! Un fuerte abrazo

    • Borja Gonzálbez 2 julio, 2014 en 13:09 - Responder

      Muchas gracias a tí por tu comentario, Nacho, enriquece mucho el blog. Me alegra saber que estoy cumpliendo el objetivo del blog, generar un espacio para la reflexión. Completamente de acuerdo con tu apreciación sobre tolerancia, está muy relacionado con la vanidad y el ego que cada uno tenemos y que, en ocasiones, no nos permite entender y respetar que la otra persona es un “legítimo otro”.
      Espero que sigas participando en los próximos post y nos dejes comentarios tan interesantes.
      Un abrazo!

  2. Jesús 3 julio, 2014 en 18:44 - Responder

    Bueno Borja, estos artículos que incitan a la reflexión me encantan. Creo que la idea básica es el título del post. Por ejemplo: yo NO tolero el “reggaeton”. Sin embargo, acepto a… bueno, no digo nombres, a algunos “triunfitos”.

    Un abrazo,
    Jesús

  3. Anónimo 30 abril, 2015 en 16:19 - Responder

    […] […]

Deja tu comentario